¿Cómo se ve?
Durante el periodo maníaco, la persona siente que es capaz de mover montañas. Está llena de energía e ideas, activa, alegre, y su autoestima está por las nubes. En este estado, las personas son increíblemente productivas, especialmente cuando se trata de trabajo creativo, pero también son propensas a cometer actos imprudentes como conducir a gran velocidad, abusar de las drogas o el alcohol, hacer trampas y gastar de forma imprudente. Exteriormente, la persona parece excesivamente inquieta, habla mucho y rápido, salta de un tema a otro, duerme y come poco, pero se mueve mucho.
El periodo depresivo es todo lo contrario. La vida pierde todo su sentido, todo lo que ayer era fascinante deja de ser interesante y desaparecen las ganas de hacer cualquier cosa, de comunicarse e incluso de levantarse de la cama por la mañana. La persona suele tener pensamientos suicidas.
¿Todo el mundo padece el trastorno bipolar de la misma manera?
El trastorno bipolar puede tener diferente intensidad y frecuencia de cambios de fase. En el trastorno bipolar tipo 1, los períodos de manía son más intensos y duran al menos una semana. El trastorno bipolar tipo 2 es más leve, con un predominio de depresión y episodios de manía menos pronunciados.
También se distingue entre manía e hipomanía. En el primer caso, los síntomas son más evidentes: la persona se comporta de forma inadecuada y puede expresar ideas extrañas o incluso experimentar delirios y alucinaciones. La hipomanía suele ser solo perceptible para las personas cercanas al paciente y no interfiere en sus actividades diarias, su trabajo o sus estudios.
Algunas personas tienen lo que se denomina eutimia entre la manía y la depresión, cuando la persona se encuentra en un estado completamente adecuado y es capaz de hacer una evaluación razonable de la situación. En el curso grave del trastorno bipolar, la manía y la depresión se alternan continuamente. El carácter cíclico de las fases también puede ser diferente: el estado de algunas personas cambia una vez a la semana, mientras que otras cambian varias veces al día.
¿Cuál es la causa?
Existen diferentes teorías al respecto, y ninguna de ellas está completamente probada. Se ha sugerido que el trastorno bipolar puede ser el resultado de una combinación de factores genéticos, biológicos y sociales. En el caso de las personas con trastorno bipolar, los circuitos cerebrales que intervienen en la regulación del estado de ánimo, la energía, el pensamiento y los ritmos biológicos pueden no funcionar correctamente, lo que provoca cambios bruscos de humor.
¿Quién está en riesgo?
El trastorno bipolar puede darse en personas de ambos sexos, pero es más frecuente en las mujeres. Por lo general, los primeros signos aparecen a la edad de 20-25 años. Las probabilidades de padecer la enfermedad son bastante altas si uno de sus padres padece trastorno bipolar. Según diversos datos, la probabilidad de heredar el trastorno bipolar oscila entre el 5 y el 15%.
¿Cómo afecta el trastorno bipolar a la persona?
Si no se controla, el trastorno puede afectar a todos los ámbitos de la vida. En la fase maníaca, las personas tienden a hacer cosas imprudentes y arriesgadas que pueden arruinar sus relaciones con los seres queridos o los compañeros de trabajo y llevar a situaciones que ponen en peligro la salud. La fase depresiva no es menos peligrosa. Según las estadísticas, el riesgo de suicidio de una persona con trastorno bipolar es de 20 a 30 veces mayor que el de alguien que no sufre un trastorno mental.
¿Se puede curar?
El trastorno bipolar es una enfermedad crónica, y es imposible deshacerse de él por completo. Con una combinación de medicamentos, psicoterapia y métodos de prevención es posible reducir las manifestaciones de la enfermedad al mínimo. Sin embargo, dejar que la situación se diluya e ignorar los síntomas es extremadamente peligroso. El trastorno tiene tendencia a progresar y, sin tratamiento, puede suponer una grave amenaza para la vida.
¿Cómo debe tratarse?
En primer lugar, la persona debe acudir a un psiquiatra, que confirmará el diagnóstico y prescribirá la terapia. Por regla general, se recomienda a los pacientes medicamentos como antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo o antipsicóticos. Otra parte importante del tratamiento son las sesiones de psicoterapia, cuyo objetivo es crear habilidades adecuadas para vivir con el trastorno bipolar y estrategias para afrontar el estrés. En los casos graves, se utiliza la terapia electroconvulsiva, que da buenos y rápidos resultados, especialmente en medio de un episodio. Se administra bajo anestesia general y es segura.
¿Cómo se puede mejorar la condición?
El estilo de vida y el comportamiento de una persona que sufre de trastorno bipolar son extremadamente importantes para el éxito de la terapia, por lo que hemos reunido las siguientes recomendaciones importantes para ayudar a mantener las cosas bajo control.
- No se salte las citas psiquiátricas y asegúrese de tomar los medicamentos prescritos.
- No abandone ni cambie de forma independiente las combinaciones y dosis de los medicamentos.
- Lleve un diario de su enfermedad. Anote la frecuencia e intensidad de los episodios y todo lo que considere importante.
- Intente no dejar su trabajo o sus estudios.
- Lleve un estilo de vida saludable: evite el alcohol y el tabaco, siga el régimen diario, duerma lo suficiente y cuide su salud en general.
- Minimice el número de situaciones estresantes en la medida de lo posible
- Comuníquese con la gente y no se encierre en sí mismo.
- No oculte su estado a sus allegados.