
Dado que nuestro cerebro sufre cambios propios de la edad, es común que sea más difícil recordar información recibida recientemente o incluso palabras conocidas. Por otro lado, si usted es una persona joven y experimenta episodios de olvido, es necesario comprender las causas.

Creemos que nuestro cerebro es una fuente confiable de información, pero no es así. Los recuerdos pueden distorsionarse por diversas razones, lo que en repetidas ocasiones ha provocado consecuencias desafortunadas. Por ejemplo, al considerar el testimonio de un testigo ante un tribunal. Una nueva investigación llevada a cabo por Adam Albi y Peter Paikossy, de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest, ha demostrado que existe una forma objetiva de medir la fiabilidad de los recuerdos de una persona simplemente observando la respuesta de sus pupilas.