Misión imposible
Todo el mundo experimenta estrés oxidativo, pero a medida que envejecemos la capacidad del organismo para combatir los radicales libres se debilita cada vez más. El proceso de oxidación tiene lugar en el cuerpo todo el tiempo mientras respiramos oxígeno. Sin embargo, debido a enfermedades, influencias ambientales negativas y malos hábitos, la cantidad de radicales libres aumenta y los antioxidantes pueden no ser suficientes para combatirlos. Esto provoca que las células se descompongan, envejezcan más rápido y dejen de cumplir sus funciones.
El riesgo de estrés oxidativo aumenta con la edad, especialmente en las mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas.
La descripción no parece sencilla, así que veámoslo un poco más de cerca. Por diversas razones, un radical libre es un electrón que se "desenganchó" de su núcleo y quedó flotando libremente. Moviéndose caóticamente, choca con una célula completa y saca de órbita a otro -o varios- electrones, como un meteorito que colisiona con el satélite de un planeta. La célula dañada queda incompleta, y los electrones arrancados de ella siguen dañando las células vecinas. Las células más susceptibles al "bombardeo" son las del músculo, la grasa subcutánea y el tejido conjuntivo.
Síntomas a considerar
- Deterioro repentino de la piel: la sequedad, descamación, aparición de arrugas y manchas de la edad indican un mal estado de la barrera lipídica.
- Trastornos de la concentración: olvidos, ansiedad, dejadez, falta de atención hablan de los procesos oxidativos de las células cerebrales.
- Trastornos cardiovasculares: las irregularidades del ritmo cardíaco y las fluctuaciones de la presión arterial también son signos de estrés oxidativo.
- Dolores musculares y articulares: la rigidez de movimientos, los calambres, los calambres musculares y los dolores articulares suelen ser las primeras señales de problemas.
¿Debe tratarse?
A pesar de que se trata de un proceso natural, cuando cualquiera de estos síntomas aparece sin motivo aparente o aumenta demasiado deprisa, hay motivos para acudir al médico. Esto es especialmente cierto si tiene menos de 40 años.
Para asegurarse de que el problema está causado por el estrés oxidativo, un especialista le prescribirá un complejo análisis bioquímico de sangre que incluya al menos siete indicadores: niveles de coenzima Q10, vitamina E y C, betacaroteno, glutatión, dialdehído malónico y 8-OH-deoxiguanosina.
El estado antioxidante total (TAS) es más preciso, pero no está disponible en todos los laboratorios. Las pruebas evaluarán los procesos que ocurren en el organismo y los corregirán con suplementos, nutrición y cambios en el estilo de vida.
Plan de acción
Es imposible evitar por completo los efectos del estrés oxidativo, pero es posible ralentizar el envejecimiento celular. Es mejor tomar medidas preventivas antes de que los signos del estrés empiecen a manifestarse. Haga lo siguiente como medidas preventivas:
-Suplemente su dieta con alimentos ricos en antioxidantes: entre ellos brócoli, espinacas, aguacates, zanahorias, pimientos dulces, boniatos, tomates, pescados grasos, alcachofas, bayas, frutos secos, té verde, café y chocolate amargo.
- Beber vino tinto seco (en cantidades razonables): su contenido en antioxidantes supera al de la uva natural y aún más al del zumo de uva en conserva
- Tomar suplementos de vitaminas del grupo B: ayudan al organismo a resistir los procesos oxidativos
- Vigilar el nivel de vitaminas A, C y E: las tres son esenciales en la lucha contra los radicales libres y a menudo es mejor tomarlas además en forma de suplementos, ya que puede ser difícil obtener suficiente de los alimentos
- Normalizar la actividad física diaria: tanto la movilidad excesiva como la insuficiente aceleran los procesos oxidativos. La actividad óptima es caminar a ritmo medio durante 1-2 horas al día y realizar ejercicio activo 2-3 veces por semana durante 45 minutos.