Atención al detalle
Los problemas con las articulaciones pueden ser causados por una variedad de afecciones. Todos ellos tienen signos comunes y sus propias manifestaciones características. El dolor, la hinchazón, la rigidez y el calor en la zona de la lesión pueden indicar que hay algún daño articular.
Si quiere ser más específico, utilice estos síntomas como guía:
- El dolor, la hinchazón o los hematomas después del ejercicio pueden ser un signo de esguince.
- Si, a partir de los 45 años, el dolor aumenta al caminar y hay rigidez con el movimiento, puede sospechar de una artrosis.
- Una articulación caliente e hinchada que se vuelve aún más dolorosa con el movimiento o la presión sobre ella, lo que es indicativo de bursitis.
- El dolor y la rigidez en ambos lados del cuerpo que empeora después de no haberse movido durante un tiempo (por ejemplo, después de despertarse) es un signo de artritis reumatoide.
- Una articulación caliente e hinchada (normalmente el dedo gordo del pie) con un dolor muy intenso y repentino es un claro síntoma de gota.
- Las articulaciones calientes e hinchadas, la fiebre o la sensación de calor y escalofríos podrían indicar una infección articular (artritis séptica).
Debe evitar autodiagnosticarse y acudir con un especialista en ortopedia quien realizará el diagnóstico clínico.
Uno de cada cuatro adultos en EE.UU. tiene artritis y la mitad experimenta fuertes dolores articulares.
¿Quién está en riesgo?
La edad es una de las principales causas de dolor articular. Las articulaciones se desgastan con el tiempo, por lo que a partir de los 40 años aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades como artrosis, bursitis, artritis reumatoide y gota.
No obstante, el dolor articular también puede darse en personas jóvenes. Esto suele deberse al exceso de peso, estrés constante, un estilo de vida sedentario, enfermedades articulares y autoinmunes hereditarias (como la enfermedad de Bechterew), depresión, lesiones previas, fracturas y esguinces.
Las mujeres tienen tres veces más probabilidades de padecer artritis reumatoide que los hombres. La gota, en cambio, es una enfermedad predominantemente masculina. Los hombres a partir de los 40 años están en riesgo, ya que enferman 3-4 veces más que las mujeres.
Sugerencias de tratamiento
Cualquier manipulación con las articulaciones y la toma de medicamentos debe realizarse con su médico.
Si el problema no es grave, el médico puede prescribir sencillos procedimientos caseros y fisioterapia.
Por ejemplo:
- Calentamiento o enfriamiento: una almohadilla térmica caliente o el hielo ayudarán a aliviar el dolor. Deben aplicarse durante al menos 15 minutos para que penetren en profundidad. La piel debe protegerse de las temperaturas extremas, y el hielo debe colocarse en una bolsa de plástico y envolverse en una toalla.
- Fisioterapia: restablece y mantiene la amplitud de movimiento, y fortalece los músculos que rodean la articulación. La actividad física regular es necesaria para las personas con artritis crónica para evitar la rigidez de las articulaciones y la pérdida de masa muscular. Son adecuados los paseos, la natación, los ejercicios aeróbicos sencillos y los estiramientos suaves.
- Dieta: reducir el peso corporal disminuye sustancialmente la carga de las articulaciones.
- Medicamentos antiinflamatorios, pomadas o geles.
- Suplementos nutricionales con glucosamina: esta sustancia, producida por el tejido cartilaginoso de la articulación, mejora el estado de la misma y reduce el dolor.
Si estos tratamientos no alivian el dolor, entonces, dependiendo de la situación, es posible que se necesite una férula, dispositivos ortopédicos en el calzado para apoyar la articulación, inyecciones de esteroides o incluso cirugía.