¿Qué es?
La insulina es producida por el páncreas para reducir los niveles de glucosa en sangre, que se elevan después de una comida, y mantenerlos dentro de los límites normales. La resistencia a la insulina se produce cuando las células comienzan a tener una respuesta inadecuada a ésta, por lo que dejan de recibir la glucosa. Para ayudar a absorberla, el páncreas comienza a producir más insulina para compensar.
¿Cuáles son los datos de alarma?
Miles de personas viven sin saber que tienen resistencia a la insulina. No hay cambios en el bienestar ni síntomas evidentes. Los únicos signos visibles son manchas de piel oscura y aterciopelada (acantosis nigricans), exceso de peso corporal con aumento del apetito y presión arterial de 130/80 mmHg o superior.
La resistencia a la insulina conduce al desarrollo de enfermedades graves. Si una persona está en riesgo, debe someterse a exámenes periódicos para establecer o descartar su presencia, especialmente con la presencia de problemas de salud subyacentes.
¿Quién está en riesgo?
La herencia y la predisposición étnica (los africanos, hispanos y nativos americanos son más propensos a tener resistencia a la insulina) son circunstancias sobre las que no se puede influir. Pero el estilo de vida, que está directamente relacionado con el desarrollo de la resistencia a la insulina, puede y debe corregirse.
A continuación se enlistan los factores de riesgo:
- Obesidad, especialmente la obesidad abdominal
- Sedentarismo
- Ingesta de alimentos ricos en carbohidratos
- Diabetes gestacional;
- Enfermedad de hígado graso no alcohólico
- Síndrome de ovario poliquístico
- Tabaquismo
- Edad mayor a 45 años
- Trastornos hormonales como el síndrome de Cushing y la acromegalia
- Ingesta de ciertos medicamentos, como esteroides, neurolépticos y medicamentos para el VIH
- Problemas de sueño, como la apnea del sueño
¿Cómo se diagnostica?
Para determinar con seguridad la presencia de resistencia a la insulina, es necesario someterse a un examen por parte de un endocrinólogo. Las mujeres también tendrán que visitar a un ginecólogo. Se pueden realizar las siguientes pruebas: niveles de insulina y glucosa, proteína C reactiva, hemoglobina glicosilada, nivel de colesterol "bueno" y triglicéridos.
Los siguientes indicadores deberían sugerir una absorción deficiente de la insulina:
- Niveles de glucosa en ayunas superiores a 5.55 mmol/L
- Nivel de triglicéridos en ayunas superior a 1.7 mmol/L
- Nivel de colesterol HDL inferior a 1.03 mmol/L
¿Cuáles son los riesgos?
Infertilidad. Existe una relación directa entre la resistencia a la insulina y el sistema reproductor femenino. Normalmente, la resistencia a la insulina va acompañada del síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), la infertilidad y los trastornos de las hormonas sexuales. Todas estas anomalías imposibilitan la concepción y el nacimiento de un hijo. Las mujeres con SOP tienden a tener niveles elevados de testosterona, periodos irregulares o ausentes, un gran perímetro de cintura, pérdida de cabello de tipo masculino, acné y exceso de vello facial y corporal.
Prediabetes. Suele producirse cuando ya existe una resistencia a la insulina, o cuando el aumento de la producción de insulina durante muchos años acaba por agotar el aparato secretor de las células beta del páncreas. En este caso, el exceso de glucosa permanece en el torrente sanguíneo y no llega a las células. El nivel de glucosa es más alto de lo normal, pero no lo suficientemente alto como para ser diagnosticado como diabetes. En consecuencia, existe un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En Estados Unidos, más de 84 millones de personas mayores de 18 años tienen prediabetes. Eso es aproximadamente uno de cada tres adultos.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Revertir la resistencia a la insulina y prevenir la diabetes tipo 2 es posible. Tenga en cuenta los siguientes consejos:
- Realice al menos 30 minutos diarios de actividad física (como caminar a paso ligero).
- Recupere su peso, preferiblemente bajo la supervisión de especialistas. Siga una dieta saludable. Incluya en su dieta frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres y pescado.
- Asegúrese de controlar su nivel de azúcar en sangre en ayunas y después de las comidas.
- Duerma lo suficiente: un "ayuno" nocturno debe ser de al menos 7-8 horas.
- Por último, su régimen alimenticio es extremadamente importante. Nada impide el desarrollo de la resistencia a la insulina como la "ventana del hambre" del ayuno intermitente. Cambie al ayuno intermitente, siempre y cuando haya pasado un control y haya recibido la autorización de su médico (puede leer sobre las contraindicaciones de un régimen de ayuno intermitente en nuestra página web).