Resumen
Los alimentos pueden picarse, mezclarse, secarse, germinarse, fermentarse o encurtirse. Puede tomar bebidas de hierbas en lugar de café y té, y calentar los alimentos a no más de 48 °C.
Existen varios tipos de alimentación, con base en los alimentos crudos, dentro de estas se encuentran:
- Omnívoro: productos crudos de origen animal y vegetal, pescado y mariscos crudos.
- Vegetariano: alimentos vegetales, huevos crudos y productos lácteos no pasteurizados.
- Vegano: verduras, frutas, frutos secos, legumbres, cereales, frutos secos, miel, semillas y hierbas.
Argumentos a favor de la dieta de alimentos crudos
Los principios de la comunidad crudívora son sencillos: lograr la armonía con la naturaleza y preservar el sabor natural de los alimentos y sus nutrientes para la salud.
Razón #1: La alimentación cruda es natural para el ser humano.
Esto es discutible. Los paleontólogos creen que la evolución se aceleró precisamente cuando las personas aprendieron a cocinar los alimentos con el fuego. Sus cuerpos utilizaban menos energía para digerir los alimentos y recibían más nutrientes.
Razón #2: Los alimentos crudos tienen más vitaminas.
Esto es discutible. Las verduras y frutas son ricas en nutrientes, algunos de los cuales se destruyen con la cocción, como las vitaminas C, B6, B1 y B9. Sin embargo, las vitaminas D, E, K y la fibra se conservan. Y en algunos casos, los alimentos cocinados son incluso más útiles: guisar tomates, zanahorias, espinacas, setas, espárragos, coles, pimientos o cebollas aumenta el contenido de antioxidantes como el licopeno, los flavonoides, el ácido ferúlico y los carotenoides. Las proteínas de los huevos cocidos se digieren en un 90 %, y las de los huevos crudos sólo en un 50 %.
Razón #3: Las enzimas facilitan la digestión de los alimentos.
Esto es incorrecto. Los defensores de la comida cruda creen que las enzimas que se encuentran en las frutas y verduras frescas facilitan el trabajo de las enzimas estomacales, facilitan la digestión de los alimentos y el cuerpo gasta menos energía. Sin embargo, los estudios dicen que nuestro sistema digestivo tiene suficientes enzimas y no necesita ninguna ayuda.
Razón #4: Comer alimentos crudos mejora la salud.
Esto es parcialmente cierto. Evitar los alimentos fritos y ultraprocesados, como la comida precocinada y la bollería, e incluir más alimentos vegetales en la dieta mejora la salud cardiovascular, reduce los niveles de colesterol y azúcar en sangre, normaliza la flora gastrointestinal y el peristaltismo, reduce el riesgo de tumores y ayuda a perder peso.
Sin embargo, una transición completa a los alimentos crudos no es segura y puede provocar patologías gastrointestinales, erosiones del esmalte dental, disminución de la densidad ósea y deficiencias de nutrientes, especialmente proteínas, vitamina B12, hierro y calcio. A los consumidores de alimentos crudos les resulta extremadamente difícil mantener un equilibrio de vitaminas y oligoelementos. Además, el tratamiento térmico de la carne, el pescado, los huevos y la pasteurización de la leche nos protegen de las bacterias nocivas, los parásitos y las intoxicaciones graves.
Hasta un 30 % de las mujeres que practican una dieta de alimentos crudos presentan irregularidades menstruales.
Evitar los extremos
Debido a los efectos negativos descritos, los médicos no recomiendan comer alimentos crudos de forma permanente, pero si se desea, se puede recurrir a ellos como dieta temporal durante 1-1,5 meses como máximo para diversificar y mejorar la dieta, perder peso, deshacerse del estreñimiento y normalizar los niveles de azúcar y colesterol en sangre. La comida cruda no es adecuada para niños, mujeres embarazadas, personas con carencias confirmadas (por ejemplo, de hierro), ni para quienes padezcan enfermedades gastrointestinales como úlceras, pancreatitis, gastritis, colitis, colecistitis o enfermedades del páncreas o la vesícula biliar.
No es necesario convertirse en partidario de los alimentos crudos para mantener una buena salud. Lo mejor es que los alimentos vegetales crudos constituyan la mayor parte de la dieta diaria, pero consumiéndolos junto con otros alimentos, no en lugar de ellos.