Las enfermedades de la glándula tiroides ocupan el segundo lugar, después de la Diabetes Mellitus, entre todos los trastornos endocrinos. Hay varios factores que pueden influir en el desarrollo de una patología tiroidea, siendo los más importantes la carencia de yodo y la predisposición hereditaria. Para prevenir los problemas o detectarlos en una fase temprana, debe hacerse un examen completo del tiroides con regularidad.
¿Cuándo es necesario un examen?
Los problemas de tiroides pueden disfrazarse de muchas otras afecciones y dependen del mal funcionamiento de una gran variedad de órganos y sistemas. No dude en informar a su médico si se siente débil, se cansa rápidamente, tiene estreñimiento o siente constantemente frío o calor extremos. Preste atención a las fluctuaciones de peso, así como a la falta o el aumento del apetito.
Es importante que las mujeres presten atención a un ciclo menstrual irregular o a un aumento de la caída del cabello. Los médicos podrán notar hinchazón o resequedad de la piel. Aunque uno de estos síntomas observados puede no significar nada, una combinación de varios de ellos puede ser una señal de alarma.
En personas con factores de riesgo, la glándula tiroidea debe ser revisada regularmente. Si su trabajo está relacionado con la exposición a radiaciones o sustancias tóxicas, o si ha habido casos de cáncer de tiroides o bocio tóxico (enfermedad de Graves) entre sus familiares cercanos, debe someterse a un examen cada año.
¿Qué problemas puede tener la tiroides?
Todas las enfermedades de la tiroides pueden dividirse en tres grupos:
Primero son los problemas relacionados con el aumento de la producción de hormonas tiroideas, llamado hipertiroidismo.
Segundo es la reducción de la síntesis de hormonas tiroideas, llamado hipotiroidismo.
Tercero son problemas en los que la actividad funcional de la glándula no cambia pero sí la estructura del órgano (formación de nódulos, aumento de volumen).
¿Qué se revisa en un examen médico?
Lo primero que evalúa el médico es el aspecto del paciente. Una cara hinchada con una expresión facial mezquina o, por el contrario, demacrada, con un aspecto nervioso pueden ser signos de enfermedad. Posteriormente, el especialista evalúa el tamaño de la glándula, el estado de los ganglios linfáticos y su localización, y comprueba su movimiento cuando el paciente traga.
Si el médico nota un posible problema durante la examinación, recomendará la realización de pruebas para descubrir el motivo de la falta o el exceso de ciertas hormonas.
__¡Importante! El análisis de sangre debe realizarse estrictamente antes de las 12 horas, en ayunas y con un estado de ánimo relajado. No debe haberse sometido a ningún procedimiento radiológico ni a estrés físico o emocional en las 24 horas previas al procedimiento. No olvide informar a su médico si está tomando algún medicamento.
Hormona estimulante de la tiroides (TSH) es una hormona hipofisaria que refleja mejor el estado funcional de la glándula tiroides. Aumenta con la falta de hormonas y disminuye con el exceso de éstas. El rango normal de TSH es casi el mismo para todos: 0,3-4,2 μIU/ml. La excepción son las mujeres embarazadas, ya que sus valores de referencia son ligeramente diferentes. Como regla general, para el diagnóstico inicial del estado de la glándula tiroides, basta con un nivel de TSH controlado. Pero si la TSH está elevada o baja, será necesario un examen adicional.
T4 libre (tiroxina libre) se considera normal cuando este indicador se sitúa en el rango de 10,8-22,0 pmol/l. Una disminución de los niveles de T4 libre puede indicar hipotiroidismo. Un aumento se produce en la tirotoxicosis de diversos orígenes.
T3 libre (triyodotironina libre) es sintetizada por la glándula tiroides, pero la mayor parte se forma fuera de ella en el hígado y los riñones. Intervalo de referencia: 3,08-6,78. Las causas del aumento pueden ser hipertiroidismo, tirotoxicosis por T3 de diversas etiologías, tiroiditis, etc.
Ultrasonido tiroideo
El examen no estará completo sin un ultrasonido, el cual permite al médico determinar el tamaño de la glándula tiroides, así como calcular su volumen y su aporte sanguíneo. El ultrasonido también determina la presencia de nódulos o cambios focales. Normalmente, el volumen de la glándula tiroides es de hasta 25 cm3 en los hombres y de hasta 18 cm3 en las mujeres. Si el médico no está satisfecho con los resultados del ultrasonido, pueden aplicarse métodos de diagnóstico por rayos X, como la tomografía computarizada (TC), la gammagrafía, la resonancia magnética (RM) y la biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) de los nódulos.